jueves, 26 de diciembre de 2013

Mundo "real"

http://www.technologyreview.com


Hasta ahora las redes sociales han saltado desde el ordenador al móvil, los tablets y demás derivados, mejorando considerablemente la movilidad. Hoy día, desde la terraza de una cafetería podemos hacer cientos de cosas para las que, hasta hace muy poco, necesitábamos permanecer en una oficina o en una habitación de nuestra casa. Pero el gran salto llegará cuando ese mundo virtual que ahora comenzamos a vislumbrar, se integre perfectamente en el mundo físico, convirtiéndose ambos, en un mundo compuesto “real”. Será la evolución natural de las gafas digitales Google. Mediante gafas, lentillas o lentes intraoculares, la realidad virtual y física serán indisolubles. Podremos interactuar en la calle con personas con presencia física y virtual, sin que podamos distinguirlas. Habrá filtros digitales que escondan la pobreza y lo decadente, de manera que sólo veamos lo que previamente hayamos configurado que queramos ver. Muchas de las personas con las que nos comunicaremos, serán en realidad máquinas, seres creados digitalmente, que podremos ver y oír y con los que podremos hablar, gracias, en parte, a que el lenguaje seguirá su proceso de simplificación propio de la interacción digital. Podremos configurar nuestro aspecto sin necesidad de ir al gimnasio o recurrir a la cirugía, en función de las apps que podamos pagar. El mundo digital será el “real”, porque todo aquello que quede fuera de la óptica digital, será decadente y caduco. Toda la realidad será proyectada y creada digitalmente. Las impresoras 3D serán las interfaces entre los dos submundos, definitivamente inseparables. Será el triunfo definitivo de la tecnología sobre la naturaleza. El problema del agotamiento de recursos quedará resuelto, puesto que lo creado digitalmente será tan “real” como lo físico. Solo las élites podrán disfrutar del mundo físico perfeccionado: lo retro. Pero para la gran mayoría la vida será lo “real”: filtrado y debidamente edulcorado. Obviamente existirá una gran masa de pobres digitales: aquellos que no tendrán la capacidad de acceder a lo virtual, pero serán seres inexistentes, que vivirán en un mundo físico estanco, sin conexión con lo “real” ni por supuestos con los oasis físicos retros de las élites. Se habrá avanzado tanto en la seguridad preventiva que el contacto físico no deseado será prácticamente residual. La óptica digital nos impedirá ver u oír a los que están fuera de lo “real” y la seguridad preventiva impedirá el contacto físico no autorizado. La cantidad de información que procesaremos a lo largo del día, no permitirá a nuestro cerebro, atender a los estímulos de otros sentidos. No será necesario:  la visión y el oído habrán triunfado definitivamente sobre el resto de sentidos, que tenderán a atrofiarse.

Las calles, las plazas, los edificios, las viviendas estarán vacías, sin mobiliario, todo permanecerá revestido de un color neutro, puesto que en realidad todo será del color del cristal – digital-  con qué se mire.
En el mundo “real” todo será posible, porque él no estará necesariamente sometido a las leyes físicas. Podremos volar sobre el mar sin la ayuda de ningún artilugio, viajar de Nueva York a París en segundos, pasear por la luna, ir al centro de una estrella lejana. Cenar con tops model, conducir el coche que queramos, vivir en mansiones de lujo, ser los protagonistas de videojuegos y películas. Podremos vernos delgados, bellos y jóvenes para siempre.

Todo, claro está, en función de lo que podamos pagar. Pero con el salto cualitativo de que la producción digital en masa será infinitamente más barata que la producción física. La sociedad de consumo, el bienestar social, la igualdad de oportunidades, lo público y lo privado son conceptos que tendrán necesariamente que ser redefinidos. 

La sostenibilidad consistirá precisamente en ir sustituyendo lo físico por la creación digital - inagotable e infinitamente reproducible-  

1 comentario: